23-04-2014

CARMEN & ANTONIO

Cuando buscas a un fotógrafo para un día tan importante como es tu boda, te piensas mil cosas, que sea bueno, que te haga todas las fotos que quieras, que tenga experiencia en esto de la fotografía…y como no, ¡que no sea muy caro!

En nuestro caso en particular fue la casualidad la que nos llevó hasta ellos, no os negamos que buscamos a más fotógrafos y a todos les preguntamos, pero cuando vimos por primera vez una foto hecha por Sergio y Clara, confesamos que nos enamoramos de su forma de hacerla, la forma que juegan con la luz el colorido… que decoros que no se aprecie en cualquier fotografía de ellos.
Pues bien, llegó el día de quedar con ellos y lo primero que me gustó fue que no nos recibían en un estudio frío, ¡ni mucho menos! fue en su casa, en el salón, donde te sentías tan cómodo como en casa, y realmente pensabas que estabas conversando con unos amigos.
Clara empezó a hablarnos sobre lo que realizaban, y como empezaron a dedicarse a esto y yo pensé, bueno, empieza con una boda de una prima… algo de experiencia debe tener en bodas! Pero durante el discurso escuché la palabra PREBODA y a eso si que no, me negaba a que me hicieran unas fotos antes de mi boda sin sentido ninguno, a ir con ellos a cualquier sitio del planeta para que me hiciera fotos con mi futuro marido ¿Qué sentido tenía eso? Clara me miró y me dijo que el sentido era conocernos y sentirnos cómodos ante la cámara, para que el día de la boda no nos sintiéramos tensos cuando nos hicieran el reportaje…        ¡ Y qué razón tenías amiga!
Cuando salimos de su casa, después de enseñarnos fotos que habían realizado y de explicarnos como trabajaban, estábamos convencidos de que serían ellos los que plasmarían ese día tan importante, como es nuestra boda.
Llegó la famosa PREBODA y el lugar elegido fue Granada, ya que Antonio es de allí, y es una ciudad con mucho encanto para visitar y fotografiar. Recuerdo que en las primeras fotos me sentía como una muñeca de cartón, totalmente rígida y Antonio estaba exactamente igual que yo, tanto Clara como Sergio nos decían, “vosotros como si no estuviéramos”, pero eso…. ¡era imposible porque venían con nosotros! ¿Cómo nos vamos a olvidar? Pues os aseguro que son tan profesionales, que llegó un momento en el que no nos acordábamos de ellos, no sabíamos ni donde estaban y gracias a eso salieron unas fotos increíbles.
Pasamos el día completo en Granada, y ahí empecé a dejar de ver que eran dos fotógrafos, sino dos amigos a los que les gustaba hacernos fotos, ya que no solo hacen fotos sino que compartes momentos, comidas, confesiones… que jamás pensarías que lo ibas a hacer.
Desde ese día, los sentía como amigos de toda la vida, les enviaba miles de correos y whatsapp para saber cuando iban a estar las fotos y ellos amablemente me respondían a todos y cada uno de ellos ¡ qué paciencia tenéis chicos!
El día que vi el libro de firmas os confieso que me emocioné, ya que no podía pensar como había reflejado tan bien con un simple objetivo, los sentimientos que teníamos en cada momento.
Pero llegó el gran día, el día de nuestra boda, el tan esperado 22 de junio, y a las 11:00 de la mañana, tal y como habían dicho, puntuales 100% estaban en mi casa. Clara como mujer, subió la primera, y Sergio una vez que yo estaba vestida fue cuando apareció, para acompañar a Clara haciéndome fotos, bueno, a mi y a cada detalle que encontraba importante en ese día.
Como dije anteriormente, yo odiaba la preboda, y en ese momento entendí el sentido de esta, ya que desde el minuto cero en que aparecieron Sergio y Clara en mi casa, los sentí como uno más de las personas importantes que tenían que estar, y me sentí súper cómoda en todas las fotos, no posaba en ninguna, sino que ellos iban captando cada gesto y cada momento importante que va aconteciendo ese día. Tanto en la Iglesia como en la celebración, os aseguro que sólo con la mirada sabían lo que queríamos que se fotografiara y ellos sin poner ningún tipo de excusa realizaban no una, sino varias fotografías, para que pudiéramos luego elegir las que quisiéramos.
Durante el baile ni me di cuenta que estaban, ya que ese día no tienes tiempo de nada, pero si que cuando recogimos el álbum, pude ver, como habían captado con su cámara a todos los invitados, detalles de mesas, de bailes, de saludos a distintas personas…en definitiva habían realizado toda mi boda en fotografías.
Finalmente llegó el momento de recoger el álbum, y confieso que con cada una de las páginas que iba pasando, caía una lágrima de mis ojos; era tanta la emoción, era todo tan natural, tan conseguida nuestra idea de “fotos de boda” que no tengo palabras para definir ese momento.
Solamente podemos decir, que gracias a esa casualidad hoy día tenemos dos fotógrafos buenísimos a los que esperamos que en el futuro podamos realizar más proyectos juntos y como no, lo más importante, dos amigos incondicionales.
¡SOIS GENIALES! y de corazón, GRACIAS POR TODO.
Antonio y Carmen.

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